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Qué ver en Praga (República Checa). 10 visitas imprescindibles

He podido visitar Praga en dos ocasiones y en ambas me dejó boquiabierto. Muchos dicen que Praga es la ciudad más bonita de Europa y, desde luego, razones no les faltan. La capital de la República Checa, cuyo casco histórico fue declarado Patrimonio de la UNESCO, acumula tanta belleza por metro cuadrado que puede abrumar. Y no solo eso; la “Ciudad de las cien torres” es un libro de historia abierto en el que se pueden consultar algunas de las páginas más destacadas de la historia de Europa. A continuación os dejamos nuestra lista de sugerencias con 10 lugares que ver en Praga, ordenados por barrios, con enlaces prácticos y su ubicación en un mapa.

1. Castillo de Praga (con Catedral San Vito y Callejón del Oro)

Recomendar el “Castillo de Praga” es como recomendar una decena de lugares a la vez. El actual Castillo de Praga, núcleo del “Barrio del Castillo” (Hradčany), es un conjunto de edificios y monumentos entre los que hay que destacar varios. Por encima de todos, por supuesto, se encuentra la Catedral de San Vito (s.XIV). Este enorme templo gótico ha sido lugar de coronación de todos los reyes de Bohemia y muchos de sus cuerpos descansan allí. No hay que perderse la Puerta Dorada, las tumbas de San Wenceslao y San Juan de Nepomuceno, las vidrieras, las Joyas de la Corona y la subida a la torre. La otra gran atracción del recinto del castillo es el Callejón del Oro, pintoresca calle medieval que fue ocupada por orfebres y donde tuvo Kafka su estudio (nº22). Hoy el acceso es de pago y está lleno de turistas, pero merece la pena echar un vistazo y perderse por las galerías interiores. Dentro del castillo también hay otras visitas muy destacadas que solo nombraremos de paso: el Antiguo Palacio Real (s.IX), la Basílica y el Convento de San Jorge (s.X), el Palacio Rosenberg (s.XVI) y las torres Daliborka, Negra, Blanca y de la Pólvora. Y para llegar al castillo no os perdáis la preciosa calle empedrada Novy Svet.

2. Biblioteca del Monasterio Strahov

Más allá del recinto del castillo, el barrio de Hradčany ofrece otras muchas visitas interesantes. Desde nuestro punto de vista, la más espectacular es la Biblioteca del Monasterio Strahov, seleccionada habitualmente entre las 10 bibliotecas más bonitas del mundo. Sus dos salones principales, el Salón Teológico (1679) y el Salón Filosófico (1785), cuentan con impresionantes frescos en el techo, antiguos globos terráqueos y miles de libros de gran valor. Aunque estos salones solo pueden contemplarse desde la puerta, su enorme belleza justifica la visita [Precios y horarios oficiales]. Si tenéis más tiempo para explorar el Barrio del Castillo, os sugerimos también la visita al famoso Loreto (1626), uno de los centros de peregrinación más importantes de la República Checa. Allí se visita la iglesia, el tesoro y, sobre todo, la “Casa de la Virgen María”, réplica de la “Santa Casa” ubicada en Loreto, Italia.

3. Monte Petrín

La colina de Petřín (327 m) se encuentra al sur del castillo y está conectada al barrio de Malá Strana por funicular. Este monte, donde abundan sobre todo los parques y zonas verdes, es uno de los lugares de recreo preferidos por los praguenses. Además de pasear entre grandes árboles o hacer un pícnic, Petřín es ideal para obtener unas vistas inmejorables sobre la ciudad. Y ningún lugar mejor que la Torre Petřín (una copia de la Torre Eiffel) para ver Praga desde las alturas. Su plataforma de observación, ubicada a 51 m (299 escalones), es ideal para observar el castillo, Malá Strana, el río Moldava, la Old Town, Novo Mesto, etc. Si vais con niños, también podéis visitar el Laberinto de Espejos, aunque es bastante “humilde”. Ambas atracciones fueron construidas en 1891 para la Exposición Nacional de Praga. Y si os interesa la astronomía, también tenéis la posibilidad de visitar el Observatorio Astronómico.

4. Malá Strana

Malá Strana (Ciudad Pequeña) es uno de los barrios históricos de Praga. Recibe el sobrenombre de “perla del Barroco” por la cantidad de palacios e iglesias de este estilo que alberga. La más destacada es la Iglesia de San Nicolás de Malá Strana (1704). En este barrio destacan también otras visitas muy diferentes, como el Muro de John Lenon, que en los años ’80 se llenó de grafitis con diferentes consignas de protesta inspiradas en sus canciones. Justo al lado se encuentra la Isla de Kampa, con el Molino del Gran Prior. Además, os sugerimos hacer una visita que -curiosamente- no suele destacarse: el Museo Kafka. Las huellas del genial escritor checo pueden rastrearse en múltiples lugares de la ciudad pero, ¿dónde mejor que en su museo? A nosotros nos pareció muy interesante, moderno y bien ambientado. Por cierto, un apunte un poco friki: la tumba de Kafka se encuentra en el Nuevo Cementerio Judío. Está bastante alejado del centro (7 km), pero se puede llegar fácilmente en tranvía. Nos apenó ver su lugar de reposo tan olvidado por el turismo, pero quizá es mejor así.

Muchos de los lugares que hay que ver en Praga, y que recomendaremos en este artículo, están incluidos con acceso gratuito (o descuento) en la tarjeta turística Prague Card. Esta tarjeta, de 2, 3 ó 4 días, incluye además transporte urbano, el bus express al aeropuerto de Praga, una guía de la ciudad en castellano, un recorrido en el bus turístico de 2h, etc. Dependiendo de tus objetivos puede ser una compra interesante, pero para ahorrar hay que saber exprimirla (¡nosotros lo hicimos, desde luego!).

5. Puente de Carlos

[Lee nuestro post detallado sobre el Puente de Carlos]

Antes de cruzar a la orilla oriental del río Moldava es obligatorio hacer una parada en el Puente de Carlos, uno de los más famosos y bonitos del mundo. Desde 1402 este puente, construido por orden del emperador Carlos IV, ha soportado guerras e inundaciones sin venirse abajo. Según la leyenda, su resistencia se debe a que la primera piedra fue colocada el 9 de julio de 1357 a las 5:31. Esta fecha puede leerse como 135797531, un número capicúa formado por cifras impares ordenadas. Supersticiones a parte, el puente destaca por sus 30 estatuas barrocas (creadas entre 1683 y 1714) y por las torres góticas que lo flanquean: las dos Torres del lado de Malá Strana a un lado y la Torre de la Ciudad Vieja al otro. Se puede subir por las dos para tener unas estupendas vistas del puente y el entorno.

6. Plaza de la Ciudad Vieja

El Puente de Carlos es la entrada perfecta a la Ciudad Vieja de Praga (Staré Město), que alberga en poco más de 1 km2 una enorme cantidad de edificios y callejuelas preciosas. El corazón de todo es la gigantesca Plaza de la Ciudad Vieja (Staroměstské náměstí), donde se apelotonan durante todo el día auténticas masas de turistas. Es lo único que puede restar cierto encanto a un lugar que, por lo demás, resume perfectamente la insultante belleza de Praga. Por su puesto, el gran atractivo de la plaza es el Reloj Astronómico de Praga (1410), con su cuadrante astronómico, su calendario circular y las figuras de los 12 apóstoles saliendo a “pasear” cada hora en punto, un espectáculo que hace las maravillas de los visitantes. El reloj se encuentra en el precioso Ayuntamiento de la Ciudad Vieja (1338, de estilo gótico). En el interior se pueden visitar algunas salas históricas y los sótanos, pero sin duda lo más interesante (una de esas cosas que hay que hacer en Praga sí o sí) es subir a la Torre del Ayuntamiento, que permite ver parte del interior del reloj y, sobre todo, tener unas vistas fantásticas sobre la plaza y el casco antiguo. Los otros edificios imprescindibles en la plaza son la barroca Iglesia de San Nicolás (1704) y, por supuesto, la Iglesia de Nuestra Señora delante del Týn (s.XIV-XVI, estilo gótico), con una de las fachadas más reconocibles de Praga y el órgano más antiguo de la ciudad (1673).

7. Josefov (Barrio judío)

Permitidnos que volvamos a hacer “trampas”, porque esta recomendación también son muchas a la vez. Pero es que la cuna de Kafka bien podría entenderse como un solo lugar, con su propia historia y su propia identidad. El histórico barrio de Josefov, convertido en gueto judío durante la ocupación nazi, está ubicado en la zona norte de la Ciudad Viaje y alberga varios lugares de gran interés turístico, como sus 6 sinagogas: la Sinagoga Española (de 1868, con preciosa decoración morisca y una famosa estatua de Kafka junto a la entrada), la Sinagoga Maisel (s.XVI, estilo neogótico), la Sinagoga Klausen (1694, estilo barroco), la Sinagoga Alta (1568, estilo renacentista), la Sinagoga Pinkas (s.XVI, con un memorial de las víctimas del Holocausto y una escalofriante galería de dibujos hechos por los niños del campo de Terezin) y la Sinagoga Vieja-Nueva (1270, la más famosa y una de las más antiguas de Europa, hogar del mítico Golem). Todas pueden visitarse con una entrada combinada (a excepción de la Vieja-Nueva). El ticket también da acceso al histórico Viejo Cementerio Judío (entrada desde la Sinagoga Pinkas), uno de las visitas imprescindibles en Praga. Se dice que allí reposan más de 100.000 cuerpos apilados y que alberga cerca de 12.000 lápidas. En Josefov también pueden verse las fachadas de la casa natal de Kafka y del antiguo Ayuntamiento Judío.

8. Torre de la Pólvora

En la Ciudad de las Cien Torres (aunque se dice que podría tener más de 1.000), hay decenas de opciones de subir a una torre y obtener unas buenas vistas de Praga, como ya hemos ido viendo. Pero quizá la más emblemática y conocida sea la Torre de la Pólvora (1475), una de las antiguas puertas de entrada a la ciudad, usada como almacén de pólvora en otros tiempos. Además de ser una construcción gótica preciosa, ofrece la posibilidad de admirar la ciudad desde 44 metros de altura y conocer algunos aspectos históricos del sistema defensivo de la capital checa.

9. Nové Mesto

Precisamente la Torre de la Pólvora nos puede servir como punto de acceso a la Nové Město. Aunque literalmente significa “Ciudad Nueva”, lo cierto es que se trata de otro barrio histórico, fundado por por Carlos IV en 1348. La visita a los atractivos de esta zona requiere algo más de tiempo y planificación, ya que se encuentran diseminados por un área tres veces mayor que la Ciudad Vieja. No obstante, merece la pena mencionarlos y que cada cual decida si quiere o no visitarlos. El corazón de esta zona es la alargada Plaza Wenceslao, lugar clave en la caída del comunismo. En uno de sus extremos se encuentra el gigantesco Museo Nacional de Praga (cerrado hasta octubre de 2018) y muy cerca la Ópera Estatal (1888). También se pueden visitar el Museo del Comunismo, el Teatro Nacional, el Museo Mucha, la modernista Casa municipal de Praga (un bello auditorio), la pintoresca Casa Danzante (diseñada en 1996 por Vlado Milunić y Frank Gehry) o la preciosa Sinagoga de Jerusalén (1905).

10. Fortaleza de Vysehrad

Si tenéis varios días para visitar Praga (digamos 3 o más) os sugerimos tomar el tranvía o el metro en dirección sur para ir hasta Vyšehrad, nombre de una de las antiguas ciudades que dieron origen a Praga. Desde el s.X hubo allí una histórica fortaleza en la que se dice que vivieron los primeros señores checos, aunque de ella solo quedan las murallas y otros pocos vestigios. De todos modos, y aunque no es una visita espectacular, merece la pena dar un paseo por el parque y conocer algunos de sus puntos de interés. En las Casamatas, a las que se accede por un pasadizo subterráneo, se exponen 6 de las estatuas originales del Puente de Carlos. No hay que perderse tampoco la enorme iglesia neogótica de San Pedro y San Pablo (s. XIX), la rotonda románica de San Martín, el cementerio de Vyšehrad y las vistas sobre el río Moldava.

+ Ampliar mapa “Qué ver en Praga” (República Checa)

Foto portada: Panorámica de Praga desde la Torre de la Pólvora. Autoría: Lupe/Los apuntes del viajero.

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