Guía para visitar los Museos Vaticanos

Si vais a viajar a Roma, seguro que querréis visitar los Museos Vaticanos para contemplar la famosa Capilla Sixtina. Pero, como sabréis, los frescos de Miguel Ángel no son lo único que hay que ver en los Museos Vaticanos. De hecho, conviene planificar esta visita con antelación y reservarle un mínimo de 3 horas, pues el complejo es enorme y está lleno de pequeños museos, galerías, salas históricas, etc. En este artículo encontraréis todo lo necesario para organizar vuestra jornada.

Qué ver en los Museos Vaticanos

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Contexto

Los Museos Vaticanos son un conjunto de museos temáticos, galerías, colecciones, estancias, patios, etc., cuyos orígenes se remontan al año 1506. El papa Julio II fue el primero en llevar al Vaticano algunas esculturas de gran valor artístico (como el Apolo del Belvedere) y sus sucesores se encargaron de ampliar la colección. En 1771 el papa Clemente XIV decidió abrir al público el Museo Pío-Clementino, el primero de los Museos Vaticanos.

Escalera helicoidal en los Museos Vaticanos

Los Museos Vaticanos exhiben unas 20.000 obras de arte, entre esculturas, pinturas, mosaicos, libros, joyas, utensilios, muebles, etc. Estas obras están repartidas por 26 espacios expositivos diferentes y su principal joya es la Capilla Sixtina. Cada año los Museos Vaticanos reciben a unos 6.000.000 de visitantes. La gran afluencia de público hace imprescindible la reserva de entradas por anticipado. Podéis comprar tickets para los Museos Vaticanos en la web oficial o reservar una visita guiada en español, que ya incluye la entrada sin colas.

No hay que confundir los Museos Vaticanos con la Basílica de San Pedro (donde se ubica la famosa Pietà) y su cúpula. Los accesos son independientes y ni siquiera están muy cerca (900 m).

Recorrido por los museos

Aunque la visita a los Museos Vaticanos puede parecer abrumadora por la cantidad de espacios que abarca (unos 26 con nombre propio, aunque algunos consisten en una única sala), lo cierto es que el recorrido está bastante bien organizado y es relativamente sencillo seguirlo.

Itinerario recomendado por los Museos Vaticanos

Museo egipcio* Museo Pío Clementino* Museo etrusco Galería de los Candelabros Galería de los tapices (o Arazzi) Galería de los mapas* Apartamento de Pío V Estancias de Rafael* Apartamento Borgia Colección de arte contemporáneo Capilla Sixtina* Sala de los papiros Museo cristiano Patio de la Piña Brazo nuevo* (Museo Chiaramonti) Pabellón de las carrozas Pinacoteca* Museo Gregoriano profano Museo Pío cristiano Museo filatélico y numismático Museo etnológico Escalera Helicoidal (salida).

* Espacios que consideramos imprescindibles

Muchas de las salas y galerías de los Museos Vaticanos se encuentran en el camino que lleva hacia la Capilla Sixtina y es imposible saltárselas. Otros espacios, sin embargo, son «opcionales» o pueden evitarse por el llamado «camino corto a la Capilla Sixtina», pensado para visitantes con poco tiempo. Más abajo encontraréis enlaces a los planos del museo.

Qué ver en los Museos Vaticanos

Durante el recorrido comprobaréis que los responsables de las colecciones han seleccionado las 100 obras maestras de los Museos Vaticanos, destacadas claramente con un panel informativo. Aun así, el filtro es tan amplio que llevaría mucho tiempo detenerse en cada una de ellas. A continuación os ofrecemos una selección algo más reducida, basada en nuestro propio criterio. Tomadla solo como referencia, ya que estas cuestiones siempre tienen un componente muy personal.

Estela de Hatshepsut y Tutmosis III

Museo egipcio (Sala I)

Hatshepsut fue una reina-faraón egipcia de la dinastía XVIII. Durante su co-regencia, que se produjo entre los años 1479 y 1458 a. C., mandó construir esta estela funeraria de arenisca, en la que aparece haciendo un presente al dios Amon-Ra. La acompaña su sobrino, quien más tarde se convertiría en el faraón Tutmosis III. Curiosamente, su nombre y su figura estuvieron cerca de desaparecer de la historia, pues su propio sobrino ordenó que se eliminase cualquier rastro de ella.

Estela de Hatshepsut y Tutmosis III - Museo Egipcio - Museos Vaticanos

La estela se encuentra en el Museo egipcio, donde tampoco hay que perderse: el lienzo La dama del Vaticano, el sarcófago de Djedmut, la estatua de Osiris-Antinoo, la estatua de la reina Tuya, las estatuas de Tolomeo II y Arsinoé II, los relieves funerarios de Palmira, los Leones de Nectanebo y el Naóforo Vaticano.

Apoxiómeno

Museo Pío Clementino (Gabinetto dell’Apoxyomenos)

Esta estatua de mármol, de 2,05 m de altura, representa un atleta en el momento del Apoxyomenos. Esta práctica era habitual antes de la competición y consistía en raspar un ungüento de aceite y arena que se aplicaban para limpiarse. La estatua, hallada en el Trástevere en 1849, está fechada en el siglo I d. C. y se cree que es una copia de un original griego del 320 a. C. realizado por Lisipo.

Apoxiómeno - Museos Vaticanos

Apolo del Belvedere

Museo Pío Clementino (patio Octogonal)

Con su llegada al Patio del Belvedere en 1511, se inauguraba la colección de arte que acabaría dando lugar a los Museos Vaticanos. La escultura, de 2,25 m, representa al dios Apolo y se cree que fue esculpida en el siglo II d. C. como copia de un original de Leocares (s. IV a. C.). Durante mucho tiempo el Apolo del Belvedere fue considerado como la obra cumbre de la escultura clásica y representó el ideal de belleza masculino.

Apolo del Belvedere - Museos Vaticanos

Su perfección fue elogiada por los grandes artistas neoclásicos y llegó a convertirse en una de las obras más famosas del mundo. El propio Napoleón la confiscó y la expuso en París, donde pasó 15 años. Incluso influyó en las ideologías supremacistas blancas, que lo tomaron como prueba de su superioridad. Aunque su popularidad decreció con el tiempo (muchos expertos pusieron en duda su calidad y criticaron su frialdad), sigue siendo uno de los grandes iconos del museo.

Laocoonte y sus hijos

Museo Pío Clementino (patio Octogonal)

Este grupo escultórico, de 2,25 m de altura, fue instalado en el Patio del Belvedere en la misma época que el Apolo. Su descubrimiento se produjo en 1506 y el papa Julio II no dudó en adquirirlo cuando se identificó como una obra griega del s. I d. C. descrita por Plinio en su Naturalis Historia, donde se la adjudicaba a los artistas Agesandro, Polidoro y Atenodoro de Rodas.

Laocoonte y sus hijos - Museos Vaticanos

La escultura, esculpida en mármol, representa al sacerdote Laoconte y a sus dos hijos, quienes, según la mitología, fueron estrangulados por serpientes monstruosas tras oponerse a la entrada del famoso caballo de madera en Troya.

Perseo triunfante

Museo Pío Clementino (patio Octogonal)

Finalizada en 1801, el Perseo triunfante es una de las obras más notables del escultor neoclásico Antonio Canova. Para su diseño, el artista veneciano se inspiró en el Apolo del Belvedere. A esta estatua se la conoció con el sobrenombre de «El consolador«, ya que ocupó el lugar del Apolo cuando Napoleón se lo llevó a París. La estatua representa al héroe Perseo, triunfante tras cortar la cabeza de Medusa.

Perseo triunfante de Antonio Canova - Museos Vaticanos

Torso del Belvedere

Museo Pío Clementino (Sala delle Muse)

Llamado así por ubicarse inicialmente en el Patio del Belvedere, este misterioso torso sigue siendo motivo de controversia. Se cree que es obra del ateniense Apolonio y que habría sido realizado en el siglo I a. C., copiando un modelo de bronce anterior. No se sabe a quién representa, pero los expertos opinan que podría tratarse del héroe Áyax en los instantes previos a su suicidio. Sea como fuere, la perfección de su musculatura inspiró a los grandes artistas del Renacimiento.

Torso del Belvedere - Museos Vaticanos

Sarcófago de Helena

Museo Pío Clementino (Sala a Croce Greca)

El monumental sarcófago de Santa Helena, emperatriz del Imperio romano y madre de Constantino, fue realizado hacia el año 320 d. C. con pórfido rojo. Las escenas militares, muy infrecuentes para una mujer, hacen pensar que originalmente estuvo destinado a otro miembro de la familia, como el propio Constantino. A finales del s. XVIII fue ampliamente restaurado y se añadieron los leones que lo sostienen.

Sarcófago de Helena - Museos Vaticanos

En el Museo Pío Clementino también destacan: la Divinidad fluvial (Arno), el Hermes del Belvedere, la estatua del Jaguar (en la sala de los animales), el Meleagro, la estatua de Ariadna, el Hércules de bronce, la escultura de Antinoo Braschi, los sarcófagos de Constanza y de Escipión Barbato, la gran Biga de mármol y el Guerrero persa.

Marte de Todi

Museo etrusco (Sala III)

Aunque mucha gente pasa por alto el museo etrusco, merece la pena admirar algunas de sus obras más significativas, como el Marte de Todi. Esta estatua etrusca del siglo V a. C. fue hallada en las cercanías de Todi y representa al dios Marte en su preparación para la batalla. Su altura es de 1,41 m y es de bronce. Se desconoce su autoría.

Marte de Todi - Museo etrusco - Museos Vaticanos

Otras piezas interesantes del Museo Etrusco son: la gran fíbula de ceremonia, la Ampolla calabresi, el sarcófago con relieve polícromo, la urna del maestro de Enómao, el monumento de Adonis moribundo y varias ánforas áticas pintadas.

Escalera de Bramante

Scala del Bramante (visible desde el museo etrusco)

La Escalera de Bramante es todo un icono de la arquitectura renacentista. El papa Julio II encargó su construcción a Donato Bramante en 1507 con el objetivo de conectar dos de los palacios del Vaticano. Por desgracia, la visita a la escalera solo está disponible en algunas modalidades privadas. Sin embargo, podréis ver una sección de la misma desde la sala XIII del museo etrusco. En compensación, podréis disfrutar de la Escalera helicoidal, realizada en 1932 por Giuseppe Momo, cuando salgáis de los museos.

Escalera de Bramante en los Museos Vaticanos

Galería de los mapas

Galleria delle carte geografiche

Los 120 m de la Galería de los mapas son un regalo para la vista. Este pasillo fue decorado entre 1580 y 1585 por diferentes artistas italianos y flamencos, a petición del papa Gregorio XIII. Las paredes de la galería están pintadas con 40 mapas de las diferentes regiones italianas. Cuando el visitante avanza, lo hace por el norte de Italia hasta llegar al sur, como si lo hiciera a través de los Apeninos, con el mar Tirreno a la derecha y el Adriático a la izquierda.

Galería de los mapas - Museos Vaticanos

La escuela de Atenas

Estancias de Rafael (Stanza della Segnatura)

Las llamadas «Estancias de Rafael», son un conjunto de cuatro salas pintadas con frescos de Rafael Sanzio y sus discípulos a principios del siglo XVI. Cada sala alberga cinco frescos (cuatro en las paredes y uno en la bóveda). De los 20 excelentes trabajos, quizá el más brillante sea el de La escuela de Atenas (1511), donde el pintor renacentista representó a los principales filósofos de la Antigua Grecia (Sócrates, Platón, Aristóteles, etc.). Con unas medidas de 5 m de alto y casi 8 de ancho, este fresco destaca por el genial uso de la perspectiva.

La escuela de Atenas de Rafael - Museos Vaticanos

Otros frescos notables en las Estancias de Rafael son: La disputa del Sacramento, La expulsión de Heliodoro del templo y Las virtudes cardinales.

La Pietà de Van Gogh

Colección de arte contemporáneo (Sala II)

Mucha gente desconoce que entre las mejores obras que ver en los Museos Vaticanos también destacan algunas piezas de arte contemporáneo, como La Pietà de Vincent van Gogh. El genio holandés pintó este cuadro para su hermana Willemien en 1889, poco antes de fallecer. Profundamente religioso, el pintor postimpresionista copió una obra de Delacroix, dándole una nueva interpretación centrada en la figura de la «mater dolorosa».

La Pietà de Van Gogh en los Museos Vaticanos

La colección de arte contemporáneo incluye varias obras notables de Matisse, Chagall, Salvador Dalí y Francis Bacon.

Capilla Sixtina

Cappella Sistina

La Capilla Sixtina es la gran joya de los Museos Vaticanos y merecería un artículo propio. En esta sala de 40,9 m x 13,4 m se agolpan en todo momento docenas de turistas deseos de contemplar los magníficos frescos pintados por Miguel Ángel. Un buen número de empleados se encargan de mantener una atmósfera de silencio y de evitar que se hagan fotografías (las que podéis ver aquí son de banco de imágenes).

Interior de la Capilla Sixtina en los Museos Vaticanos

La Capilla Sixtina ocupa el lugar donde se ubicaba la antigua Cappella Maggiore. Toma su nombre del papa Sixto IV, quien confió a Baccio Pontelli el diseño de la misma. Una vez terminada (en 1481) algunos de los principales pintores renacentistas, como Perugino, Ghirlandaio, Botticelli y Cosimo Rosselli, decoraron las paredes laterales. La bóveda se pintó inicialmente con un azul cielo salpicado de estrellas, pero el papa Julio II le encargó a Miguel Ángel la redecoración.

La creación de Adán - Capilla Sixtina - Museos Vaticanos

El gran Michelangelo Buonarroti trabajó de 1508 a 1512 en los frescos de la bóveda, donde se representan nueve episodios del Génesis, rodeados por diferentes personajes bíblicos. La escena más conocida es La creación de Adán (1511), una de las obras cumbre del Renacimiento y, quizá, del arte universal. Adán, representado con cuerpo de atleta, recibe en este pasaje el soplo de vida a través del dedo de Dios.

Juicio Final de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina

Otro fresco de gran belleza es el Juicio Final (o Juicio Universal), pintado en el ábside 25 años después por el propio Miguel Ángel. En esta clásica escena del Apocalipsis según San Juan, de 13 m de alto y 12 m de ancho, Cristo y María aparecen en el centro rodeados de mártires y ángeles, así como de demonios y monstruos. También merecerían capítulo propio Las pruebas de Moisés y Castigo de los rebeldes (ambas de Botticelli, en la pared sur), o La entrega de las llaves a San Pedro (de Perugino) y La tentación de Cristo (de Botticelli) en la pared norte.

Augusto de Prima Porta

Braccio Nuovo

Esta estatua de mármol del siglo I d. C. representa al emperador Augusto en pleno parlamento hacia sus soldados. La escultura fue descubierta en 1863 en un yacimiento del suburbio de Prima Porta, de la que acabó recibiendo su «apellido». Se trata de una copia realizada en mármol de un modelo anterior en bronce, inspirada en el Doríforo de Policleto, del siglo V a. C. En la coraza aparecen varios dioses, así como personificaciones de provincias del imperio.

Augusto de Prima Porta - Museos Vaticanos

En los dos largos pasillos que componen el Braccio Nuovo hay otras muchas esculturas notables realizadas en el periodo de la Roma clásica. Entre ellas podríamos destacar los dos Pavos Reales de bronce, datados en el siglo II d. C., que probablemente decoraron el mausoleo de Adriano, y la estatua del río Nilo (s. I d. C.), representado aquí como un anciano recostado.

Berlina de Gran Gala

Pabellón de las Carrozas

Un espacio poco apreciado por los turistas, quizá por encontrarse algo escondido y fuera del circuito central, es el Pabellón de las Carrozas, donde pueden verse carrozas, carruajes, berlinas y automóviles pertenecientes a diferentes pontífices. La gran protagonista de esta sala es la Berlina de Gran Gala, construida para el papa León XII en 1826 y utilizada en unas pocas festividades. Tanto el montaje como la decoración son de una gran exquisitez.

Berlina de Gran Gala - Museo de carrozas - Museos Vaticanos

Si vais a visitar los Museos Vaticanos con niños, el Pabellón de las Carrozas será una de sus zonas favoritas. Además de otros carruajes históricos, les podréis enseñar los históricos «papamóviles«, incluyendo el Fiat Campagnola, en el que viajaba Juan Pablo II cuando sufrió el atentado del 13 de mayo de 1981 en la Plaza San Pedro.

Descendimiento de la cruz

Pinacoteca (Sala XII)

Otro de los lugares que hay que ver en los Museos Vaticanos es la Pinacoteca, que también podría pasarse por alto al no estar incluida en el circuito hacia la Capilla Sixtina. Entre las obras más aclamadas se encuentra el Descendimiento (o Santo Entierro) de Caravaggio, pintada entre 1602 y 1604. Este enorme óleo (de 3 m de alto) fue un encargo de la familia Vittrice para su capilla en la Chiesa Nuova. Es una de las obras maestras del pintor barroco.

Descendimiento de la cruz de Caravaggio - Museos Vaticanos

La transfiguración

Pinacoteca (Sala VIII)

Otra obra monumental (4,05 x 2,78 m) y de gran valor artístico es La transfiguración, de Rafael Sanzio. Este óleo sobre madera fue creado a petición del cardenal Julio de Médicis para la catedral de Narbona, donde nunca llegó a exhibirse. Se trata de la última obra de Rafael y, de hecho, uno de sus alumnos tuvo que acabarla poco después de su muerte, en 1520. La escena principal representa la transfiguración de Jesucristo en el monte Tabor.

La transfiguración de Rafael - Museos Vaticanos

San Jerónimo

Pinacoteca (Sala IX)

El San Jerónimo es una de las obras más enigmáticas de Leonardo Da Vinci. Su destino y su comitente son desconocidos, así como la fecha de su creación (se estima que hacia 1480). Este boceto inacabado pasó desapercibido hasta que a mediados del siglo XIX se encontraron sus dos partes recubriendo un zapatero y un cofre. El Vaticano lo compró en 1856, poco después de que los expertos reconocieran su autoría. El tema tratado es la travesía de San Jerónimo por el desierto.

San Jerónimo de Leonardo da Vinci - Museos Vaticanos

Otros cuadros que no hay que perderse en la Pinacoteca del Vaticano son: Tríptico Stefaneschi de Giotto, Ángel que toca el laúd de Melozzo da Forlì, Adoración de los Reyes Magos de Giorgio Vasari, Virgen con el Niño y Santos en la gloria de Tiziano, La Virgen de las cerezas de Barocci, Martirio de San Erasmo de Nicolas Poussin, Observaciones astronómicas de Donato Creti o Adán y Eva en el Paraíso Terrenal de Wenzel Peter.

Patio de la Piña

Cortile della Pigna

Cuando hayáis visto todo lo que hay que ver en los Museos Vaticanos, no os olvidéis de dar un paseo por la Cortile della Pigna. Además de ser un patio ideal para el descanso (hay un restaurante con terraza), alberga dos obras interesantes. Por un lado, la gran Piña de 4 m que da nombre al espacio: una escultura de bronce del siglo I d. C. que se eleva sobre un capitel monumental de la misma época. Por otra parte, la curiosa Sfera con sfera (1990), donada por Arnaldo Pomodoro.

Patio de la Piña en los Museos Vaticanos

Plano de los Museos Vaticanos

Podéis descargar el mapa de los Museos Vaticanos en PDF siguiendo este enlace (web oficial). En la misma web del Vaticano, aunque bastante más escondido, hemos encontrado este mapa esquemático, que quizá os resulte más útil para organizar vuestra visita. De todos modos, con la entrada os darán un plano de los Museos Vaticanos con el que poder orientaros.

Horarios de los Museos Vaticanos

Horarios de apertura en 2022

  • Abierto de lunes a sábado de 9:00 a 18:00 (último acceso: 16:00)
  • Desde el 22 de abril hasta el 29 de octubre, los viernes y los sábados hay apertura ampliada hasta las 22:30 (último acceso: 20:30)
  • Último domingo de mes abierto de 09:00 a 14:00 (último acceso: 12:30 | entrada gratuita)

Días de cierre en 2022

  • Domingos (excepto el último de mes)
  • 1 y 6 de enero
  • 11 de febrero
  • 19 de marzo
  • 18 de abril
  • 29 de junio
  • 15 de agosto
  • 1 de noviembre
  • 8 y 26 de diciembre

Precio de los Museos Vaticanos

Precio de las entradas para los Museos Vaticanos en 2022

  • Entrada general (en taquillas): 17€
  • Entrada sin colas (reserva online): 21€
  • Entrada reducida*: 8€ (+4€ online)
  • Entrada gratuita: último domingo de mes, menores de 6 años, invalidez superior al 74%, etc.
  • Audioguía: 7€ (adulto), 5€ (infantil). Ambas disponibles en castellano.

* Entrada reducida para: menores entre 6 y 18, personal religioso, grupos de peregrinos son solicitud, estudiantes (-25), etc.

Tipos de entrada para los Museos Vaticanos

Además de la entrada «normal», que encontraréis en la web como «Admission tickets – Vatican Museums and Sistine Chapel», existen otras modalidades de entrada a la venta. Si se han agotado las entradas «normales», podéis echarle un vistazo al resto de opciones.

  • Admission tickets – Vatican Museums and Sistine Chapel (entrada normal).
  • Prime Experience – Vatican Museums: tour guiado (normalmente en inglés) por las obras maestras + desayuno.
  • Prime Experience – Vip – Vatican Museums: como el anterior, pero para grupos de amigos, familias, etc.
  • Breakfast at the Museums – Admission ticket and Breakfast at the Museums: entrada por libre + desayuno.
  • Guided Tours for Individuals – Vatican Museums and Sistine Chapel: tour guiado de unas 2 horas (sin desayuno), normalmente disponible en español.
  • Breakfast at the Museums – Exclusive Guided Tour of the Museums and Breakfast: desayuno + visita guiada exclusiva antes del horario de apertura general.
  • Admission tickets – Admission ticket and Happy Hour: visita por libre + aperitivo.
  • Hidden Vatican Museums: visitas guiadas por zonas que normalmente están cerrada al público.
  • Guided Tours for Individuals – Vatican Gardens and Sistine Chapel: visita guiada que incluye el acceso a los jardines.

Además de todas estas modalidades (y más que pueden estar disponibles en diferentes fechas), veréis que se pueden comprar entradas para espacios independientes a los museos: los jardines, las áreas arqueológicas y el Castel Gandolfo.

Comprar entradas para los Museos Vaticanos

Podéis adquirir vuestros tickets para los Museos Vaticanos de las siguientes formas:

  • Compra en taquilla: método poco aconsejable, especialmente en temporada alta, por las largas colas que se forman. La única ventaja es que supone un ahorro de 4€ respecto a la venta online.
  • Tickets online: podéis reservar vuestras entradas en la web de los Museos Vaticanos. Hay un suplemento de 4€ por entrada, pero os garantiza entrar sin colas (o con colas rápidas) dentro del horario seleccionado. El proceso de compra es en inglés o italiano. En cuanto a los horarios, al menos en temporada baja no son muy estrictos: nosotros pudimos entrar 2 horas antes de lo indicado en nuestra reserva.
  • Tours guiados: proveedores como Civitatis ofrecen tours guiados en castellano, que incluyen una visita de unas 3 horas + la entrada sin colas + auriculares (y, opcionalmente, recogida en el hotel). Esta misma empresa también ofrece un tour combinado de los Museos Vaticanos + Coliseo, Foro y Palatino.

Cómo llegar a los Museos Vaticanos

Dirección: Viale Vaticano s/n, Roma (más o menos frente al nº 100, delante del Caffè Vaticano. Recordad que el acceso NO está en la Plaza San Pedro, sino en un lateral de la Ciudad del Vaticano, a unos 900 m de la plaza).

Metro: Si venís desde el centro de Roma, tomad la línea A en dirección Battistini y bajad en Ottaviano. Desde la parada hay unos 500 m (7 minutos a pie).

Bus: El bus 49 para frente al museo, pero no conecta con el centro de Roma. Los buses 32, 81 y 982 paran en la cercana Piazza del Risorgimento. El 492 y el 990 paran en el cruce de Via degli Scipioni y Via Leone IV, a 2 minutos de los museos.

Tranvía: Si coincide cerca de vuestro alojamiento, el tranvía 19 puede ser bastante útil, ya que tiene su última parada en Piazza del Risorgimento.

Ampliar mapa de los Museos Vaticanos

Consejos para visitar los Museos Vaticanos

  • En temporada alta, no lo dudéis: reservad vuestras entradas online. Las colas pueden ser terribles. Como ya hemos dicho, un tour guiado puede ser ideal, ya que os ahorraréis colas y aprovecharéis mejor la visita.
  • Si reserváis online, pero el horario no os conviene, intentad acudir a una hora que sí os encaje en vuestro plan. En temporada baja no tuvimos ningún problema para entrar 2 horas antes de lo indicado (desconocemos si en temporada alta son más estrictos).
  • Recordad que hay varios tipos de entrada, además de la «normal». El precio es más caro, pero pueden ser vuestra mejor opción si las normales están agotadas. La diferencia suele consistir en que, o bien son guiadas, o bien incluyen desayuno.
  • Vestid con decoro: recordad que se trata un lugar sagrado para el catolicismo y os pueden denegar el acceso.
  • Contad con el guardarropa gratuito. Algunos objetos pueden no ser admitidos y os obligarán a dejarlos allí.
  • Podéis introducir alimentos y bebidas (no alcohólicas), pero tendréis que dejarlas en el guardarropa (gratis). En el interior hay máquinas expendedoras y un cafeterías, donde se sirven platos calientes, bocadillos, etc.
  • Recordad que hay zonas abiertas, patios, áreas de descanso, etc.
  • Los Museos Vaticanos con bebé: nosotros accedimos a los Museos Vaticanos con carrito de bebé. Hay algunos ascensores entre plantas (se solicita acceso al personal), pero también hay varias zonas donde no queda más remedio que coger el carrito a mano para sortear grupos de escalones (o algún tramo más largo), y esto incluye el acceso a la Capilla Sixtina. En algunos lavabos hay cambiadores y también tienen una sala de lactancia.
  • Los Museos Vaticanos con niños: en las taquillas podéis solicitar un mapa especial para niños, que les anima a descubrir ciertas obras maestras. Además, disponen de audioguías especiales para niños.

Fotos: (1) Braccio Nuovo (2) Escalera helicoidal (3) Estela de Hatshepsut y Tutmosis III (4) Apoxiómeno (6) Laocoonte y sus hijos (7) Perseo triunfante (8) Torso del Belvedere (9) Sarcófago de Helena (10) Marte de Todi (11) Escalera de Bramante vista desde el museo etrusco (12) Galería de los mapas (13) La escuela de Atenas (18) Augusto de Prima Porta (19) Berlina de Gran Gala (20) Descendimiento de la cruz (21) La transfiguración (22) San Jerónimo (23) Patio de la Piña. Autoría: Lupe/Los apuntes del viajero. (14) La Pietà de Vincent van Gogh, vía Wikipedia (15, 16 y 17) Capilla Sixtina / Creación de Adán / Juicio Final. Fotos de banco de imágenes. (5) Apolo del Belvedere. Foto de banco de imágenes.

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2 comentarios

  1. Hola!

    Gracias por la valiosa información compartida. Yo he comprado la entrada: Guided Tours for Individuals – Vatican Museums and Sistine Chapel: tour guiado de unas 2 horas (sin desayuno), normalmente disponible en español. En el voucher dice que me acerque 15 MINUTOS ANTES a la entrada del museo. Pero he leído tanto sobre las colas, incluso con entrada online, que ¿no sé si debo estar 2 horas antes o 15 minutos antes como dice la entrada?
    GRacias por tu respuesta!

    • Hola, Fátima! La verdad es que durante nuestra última visita, en temporada baja, entramos 2 horas antes de la hora marcada en nuestro billete y no dijeron nada. Nosotros no tuvimos que esperar nada. Pero si vas ahora, en pleno agosto, es posible que sí encuentres cola. Yo iría antes de la hora… Si al final resulta que no hay cola, pues mejor, no creo que os digan nada por entrar antes. Espero que tengas suerte! Un saludo!

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